Lalish, conocida como la ciudad santa de los Yazidies, raras veces es visitada por extranjeros. Situada cerca de Mósul, en el Kurdistán Iraquí, este templo urbano se haya alejado de miradas incómodas al estar ubicado en un pequeño y escondido valle al que se accede por una única y solitaria carretera.

Los adeptos al Yazidismo, otrora religión oficial kurda, han sido históricamente conocidos como adoradores del diablo.  Su confesión fue fundada en el siglo XII por un santón sufí, cuyos fieles superan las 800.000 personas que, repartidas por territorios de Iraq, Irán, Siria, Turquía, Armenia y Georgia, mantienen viva una de las religiones más complejas y desconocidas de Oriente Próximo.

El halo de misterio en el que están envueltos, el mismo que ha mantenido ocultas sus creencias y practicas por temor a ser perseguidos por tener una religión que yace fuera de la esfera de la aprobación ortodoxa, solo ha servido para fortalecer el recelo y los prejuicios de otras religiones con respecto a este credo, y a principios del siglo XX era muy poco lo que se conocía de ellos.

La  mal entendida creencia de que adoran al diablo no es más que una tergiversación histórica. Para los Yazidis, Dios es tan compasivo y misericordioso que no se preocupan mucho por complacerle, en lugar de ello rinden tributo a "Sheitan" (Satán) ya que es a él a quien realmente temen.

En el tiempo que pasé en Lalish, observé familias enteras pasando el día al aire libre o entre los muros de este pequeño laberinto de templos y ermitas, comiendo, bebiendo y rezando en total  armonía, disfrutando de este paraje donde el tiempo parce no haber pasado. Una armonía que solo se vio truncada por la curiosidad que despertó la visita de un servidor.

LALISH
El Templo de los Yazidis
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