En oriente medio, conocido por la subordinación de la mujer en la mayoría de los aspectos vitales y sociales, el Partido de los Trabajadores del Kurdistan ofrece un nuevo punto de vista totalmente nuevo.
Entre sus filas, la guerrilla cuenta con un gran número de mujeres.

Se declaran socialistas, pero lo más importante es que esta organización también se define como feminista.
En un mundo dominado por el hombre y el patriarcado, el PKK defiende que una forma de obtener la libertad, es mediante la destrucción de la mentalidad patriarcal.

Por lo tanto, las mujeres tienen una gran responsabilidad dentro de la guerrilla.

Luchan contra Turquía porque, bajo su punto de vista, resolver la cuestión kurda en el territorio turco implica resolver dicha cuestión en todo Kurdistan.

Los batallones de mujeres luchan por el reconocimiento de su identidad como kurdas pero también por su emancipación como género.

De esa forma, llevan a cabo su propia revolución a la práctica cotidiana, día a día en su modo de lucha y de convivencia, ya que las unidades guerrilleras tienen que pasar largos periodos en las montañas donde su principal enemigo es el frío y la inactividad.

Con sus bases y campamentos en las montañas de Irak, cerca de las fronteras con Irán y Turquía, el PKK intenta ofrecer mediante ejemplo, un modelo alternativo para la sociedad kurda y también para todo oriente medio.
Desde que la mujer se sumara a la lucha allá por los años noventa,
muchos cambios son apreciables en la sociedad kurda.

Desde que Turquía comenzara varias operaciones militares, no muy exitosas,
contra las bases que el PKK tenía en la parte norte de Irak, los miembros de la guerrilla se han visto obligados a desmantelar los campamentos y a vivir escondidos en las montañas en unidades pequeñas y siempre en movimiento y la zona de Qandil sufre bombardeos sistemáticos.

Desde que Estados Unidos otorgara cierta autonomía a la región kurda de Irak, los partidos kurdos en el poder, de origen tribal, parecen más interesados en mantener el “estatus quo” en la zona que en apoyar a sus paisanos que todavía hoy luchan por un Kurdistan libre tal y como lo hicieron lo “peshmergas” que hoy día ostentan el poder.







Un poco de Kurdistan “norte” en el sur.


A menos de una hora de viaje por carretera de Erbil, la capital del Kurdistán Iraquí, se encuentra el campo de refugiados de Mahkmur, que lleva el mismo nombre que la pequeña ciudad de la que es vecino.

Se trata de un espacio de dos kilómetros cuadrados en el que conviven  unas 10.000 personas desde que se construyera en 1996.

Los refugiados empezaron a llegar en masa a partir de 1994 de las zonas más castigadas y deprimidas del Kurdistán turco, donde el ejército llevaba a cabo una auténtica operación de castigo colectivo que desembocó en la destrucción de más de 3.000 aldeas, miles de muertos y desplazados y a lo que, irónicamente, Ankara tildó de “evacuaciones”.

En un principio toda aquella masa de gente fue llegando a varias zonas del Kurdistan, hasta que finalmente, el régimen de Sadam aceptó cederles un espació donde instalarse. En concreto, una parte totalmente desértica en mitad de la nada que con años de esmeros, sus habitantes han conseguido adecentarlo de la manera más digna que han podido, plantando árboles y plantas, creando así, un espacio acogedor en el que quedarse sin saber cuando tocará volver.

No es de extrañar que este campo sea un auténtico caldo de cultivo político y que de él salgan muchos jóvenes dispuestos a luchar en las filas de la guerrilla.
En Mahkmur, la organización es totalmente democrática ya que consta de un parlamento popular en el que debatir, organizarse y en definitiva seguir a delante llevando también a cabo su propia revolución.

PKK EN EL NORTE DE IRAK
La revolución de las montañas
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